Su animadversión hacia los cristianos terminó al vivir un encuentro inesperado de fe

Este testimonio proviene de la región cercana a la frontera de Siria, donde varios ministerios cristianos han compartido una historia que ha impactado profundamente a misioneros en Medio Oriente. Según el relato, un comandante extremista conocido por su violencia recibió la orden de eliminar a un líder cristiano clandestino. Después de perseguirlo durante un tiempo, finalmente logró acorralarlo. El cristiano sabía que no tenía escapatoria. Cerró los ojos esperando el final. El atacante levantó su arma dispuesto a disparar… pero algo lo detuvo.
En ese momento, según el testimonio, el comandante tuvo una visión. Una figura de luz se interpuso entre él y su víctima. Paralizado, el hombre no pudo disparar. Confundido y aterrorizado, preguntó al cristiano quién era ese hombre que estaba protegiéndolo. El creyente respondió: «Ese es Jesús». Esa noche, el comandante —cuyas manos estaban manchadas de sangre— entregó su vida a Cristo.
Jesucristo se aparece en el mundo islámico
Testimonios como este son cada vez más comunes en el mundo musulmán. Misioneros, organizaciones cristianas que trabajan en Oriente Medio y centros de investigación misionológica han documentado miles de casos de musulmanes que han tenido sueños o visiones de Jesucristo y posteriormente se han convertido al cristianismo. Lo que durante siglos parecía imposible —que el mundo islámico se abriera al Evangelio— está ocurriendo de manera silenciosa pero masiva.
Los expertos misioneros estiman que entre el 25% y el 40% de los musulmanes que se convierten al cristianismo lo hacen tras una experiencia de sueño o visión sobrenatural. Esta estadística es asombrosa cuando se compara con otras religiones, donde las conversiones suelen seguir patrones más típicos: contacto con un cristiano, lectura de la Biblia, asistencia a una iglesia. En el contexto islámico, donde el acceso a Biblias e iglesias es a menudo restringido, Dios parece estar usando medios sobrenaturales para alcanzar a quienes el método humano no puede tocar.
El Reino de Dios alcanza a sus enemigos
Este testimonio recuerda inevitablemente la historia del apóstol Pablo. Saulo de Tarso era un perseguidor activo de los cristianos, llevándolos atados a Jerusalén para ser juzgados (Hechos 9). En el camino a Damasco, mientras iba con la intención de seguir reprimiendo a la iglesia, una luz del cielo lo derribó al suelo y una voz le dijo: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?». Saulo respondió: «¿Quién eres, Señor?». Y el Señor le dijo: «Yo soy Jesús, a quien tú persigues» (Hechos 9:3-5).
Aquel hombre, que poco antes era enemigo declarado del cristianismo, se convirtió en el apóstol que más contribuyó a la expansión del Evangelio en el mundo gentil. Escribió 13 epístolas del Nuevo Testamento, fundó iglesias en Asia Menor y Europa, y finalmente murió mártir por la misma fe que antes perseguía. La historia se repite hoy en el mundo islámico: enemigos de Cristo se transforman en misioneros de Cristo en cuestión de horas.
El poder de Jesús en regiones cerradas
En países donde predicar el Evangelio es ilegal, donde poseer una Biblia puede llevar a la cárcel y donde convertirse al cristianismo puede costar la vida, Dios está abriendo caminos sobrenaturales. Sueños vívidos, visiones nocturnas, encuentros con la persona de Jesús: estos son los métodos que el Espíritu Santo está usando para alcanzar al mundo musulmán en el siglo XXI.
Organizaciones como Open Doors documentan año tras año cómo miles de musulmanes están viniendo a Cristo a pesar de la persecución. En Irán, Arabia Saudita, Egipto, Sudán, Pakistán, Afganistán y otros países, hay iglesias subterráneas creciendo con rapidez. Y muchos de estos nuevos creyentes comparten el mismo testimonio: una experiencia sobrenatural con Jesús los puso en el camino de la fe.
Lo que la Biblia anuncia sobre los últimos tiempos
El profeta Joel anunció: «Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones» (Joel 2:28). Pedro citó este pasaje en Pentecostés (Hechos 2:17), pero el cumplimiento pleno parece estar dándose en nuestros días, cuando el Espíritu Santo se mueve poderosamente en todas las naciones, especialmente en aquellas más cerradas al Evangelio convencional.
Apocalipsis 7:9 describe una multitud que nadie puede contar, «de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas», de pie ante el trono del Cordero. Esa visión incluye a personas de las naciones islámicas más cerradas, a comandantes que persiguieron a los cristianos, a familias que sufrieron por causa del Evangelio. La cosecha final será mucho más grande de lo que muchos creyentes occidentales imaginan.
Reflexión final
El testimonio del comandante convertido en hijo de Dios es una de muchas historias similares que están saliendo del mundo musulmán. Como creyentes, debemos orar fervorosamente por nuestros hermanos en países cerrados, por los misioneros que arriesgan sus vidas para llevar el Evangelio, y por los millones de musulmanes que aún no conocen al Salvador. Pidamos también que Dios siga revelándose en sueños y visiones a quienes no tienen otra forma de escuchar. «Jehová tu Dios… ningún temor delante de él» (Deuteronomio 28:7): el mismo Dios que protegió a aquel cristiano clandestino sigue protegiendo a su pueblo hoy.









