
Una multitud participó en una jornada de oración, ayuno y adoración en el corazón político del país, en un evento que reunió a creyentes de distintas regiones.
Miles de personas se reunieron en la Explanada de los Ministerios, en Brasilia, para participar en una jornada de intercesión nacional marcada por la oración, el arrepentimiento y la adoración.
El encuentro fue organizado por el movimiento Un Millón de Mujeres Brasil, que convocó tanto a mujeres como a hombres en una actividad que se extendió durante aproximadamente 10 horas.
Una jornada de clamor nacional
Durante el evento, los asistentes se arrodillaron y elevaron oraciones por el futuro del país, inspirados en pasajes bíblicos como el libro de Ester.
“Como nación, nos postramos ante el Señor en arrepentimiento, oración y ayuno”, compartieron los organizadores en redes sociales.
Iglesias de diferentes estados también se unieron a la iniciativa, tanto de forma presencial como virtual, formando una cadena de oración a nivel nacional.
Participación de líderes y figuras públicas
Entre los asistentes estuvieron la gobernadora del Distrito Federal, Celina Leão, y la senadora Damares Alves, quienes destacaron el significado del evento.
Damares Alves lo calificó como un momento simbólico y señaló el papel de las mujeres en la vida del país, afirmando que muchas decisiones importantes nacen desde su compromiso y dedicación.
Mensajes de fe y unidad
Durante la jornada, líderes cristianos compartieron mensajes centrados en la necesidad de oración continua y unidad espiritual.
El pastor Ezenete Rodrigues enfatizó que la nación debe mantenerse en búsqueda de Dios, mientras que la evangelista Angélica Peixoto describió el evento como un movimiento espiritual enfocado únicamente en adorar a Jesús.
Asimismo, la cantante Nívea Soares resaltó la importancia de la intercesión como una forma de participar en la obra de Dios en la Tierra.
Un llamado a la transformación espiritual
Los participantes también oraron por temas específicos como la niñez, la familia y la situación del país, además de interceder por Israel y compartir la Cena del Señor.
Líderes como Helena y João Lucio Tannure subrayaron que el papel de la Iglesia es ser “sal y luz”, afirmando que la transformación de una nación comienza con el cambio interior de las personas.
El evento ha sido interpretado por sus participantes como una expresión de unidad espiritual y un llamado a la reflexión, en un contexto donde la fe continúa teniendo un papel relevante en la vida social y cultural de Brasil.









