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TENNESSEE HACE HISTORIA: PROHÍBE EL TÉRMINO «CISJORDANIA» Y EXIGE EL USO DE «JUDEA Y SAMARIA» EN DOCUMENTOS OFICIALES

La legislatura aprueba la «Ley de Reconocimiento de Judea y Samaria» en un acto sin precedentes. ¿Estamos viendo cumplirse la profecía de Ezequiel sobre la restauración de los nombres bíblicos de la tierra prometida?

En un movimiento que ha enviado ondas de choque tanto en círculos pro-Israel como en comunidades árabe-americanas, la Asamblea General de Tennessee aprobó el Proyecto de Ley 1446 —conocido como la «Ley de Reconocimiento de Judea y Samaria»— ordenando que todas las agencias estatales, juntas y comisiones reemplacen el término «Cisjordania» (West Bank) por «Judea y Samaria» en todas las comunicaciones oficiales.

La ley, patrocinada por el representante republicano Chris Todd, fue aprobada el 9 de abril de 2026 con votos de 68-21 en la Cámara de Representantes y 24-8 en el Senado estatal. Actualmente espera la firma del gobernador Bill Lee y entrará en vigor el 1 de julio de 2026.

El texto del proyecto de ley es explícito en su fundamento ideológico y teológico. Establece: «El conflicto ideológico y cultural sobre Judea y Samaria representa una lucha civilizacional más amplia entre los valores judeocristianos». Y va más allá, declarando que el término «Cisjordania» es «un intento deliberado de borrar la identidad judía de Judea y Samaria, y de oscurecer las profundas conexiones históricas, religiosas y legales del pueblo judío con la tierra».

La ley prohíbe específicamente a cualquier departamento, división, oficina, junta, comisión o institución del estado de Tennessee: (1) usar el término «Cisjordania» para referirse a Judea y Samaria en cualquier guía, norma, material, informe, comunicado de prensa o documento de trabajo, y (2) usar fondos estatales para crear material oficial que se refiera a Judea y Samaria como «Cisjordania».

El representante Todd explicó su motivación: «La precisión y la integridad deben ser el estándar en las comunicaciones oficiales del gobierno. Esta legislación fortalece la transparencia y la consistencia al garantizar que las agencias estatales utilicen los términos históricamente arraigados: Judea y Samaria. También protege los dólares de los contribuyentes de ser utilizados para engañar a los habitantes de Tennessee mediante un lenguaje engañoso y políticamente cargado que se ha vuelto demasiado común en el discurso público».

El argumento histórico tras la ley es poderoso: el término «Cisjordania» (West Bank) es relativamente reciente. Data del período 1948-1967, cuando Jordania ocupó ilegalmente estos territorios tras la Guerra de Independencia de Israel. Durante casi 4,000 años antes, desde los tiempos de Abraham, la región fue conocida como Judea (al sur) y Samaria (al norte). Estos son los nombres usados consistentemente en las Escrituras, en los registros romanos, bizantinos, otomanos y británicos hasta 1948.

El Coach Bruce Pearl, ex entrenador de baloncesto de la Universidad de Tennessee y Auburn, y presidente de la junta de la U.S. Israel Education Administration, se dirigió al Comité de Gobierno Estatal y Local el 4 de marzo para apoyar la propuesta.

Moshe Phillips, presidente de Americans for a Safe Israel, declaró: «Aplaudimos a los legisladores de Tennessee por su liderazgo y compromiso con la verdad histórica. En un tiempo de creciente desinformación y ataques contra Israel, este proyecto de ley envía un mensaje claro sobre el significado importante de reconocer los profundos lazos del pueblo judío, desde los tiempos de la Biblia, con la Tierra de Israel. La ciudad de Hebrón está en Judea y es el antiguo lugar de descanso de Abraham y Sara, Isaac y Rebeca, y Jacob y Lea; esto atestigua la herencia judía de esta región».

Tennessee se suma a Arkansas, que aprobó una legislación similar en abril de 2025. Esta tendencia legislativa representa un despertar profético en los estados del «cinturón bíblico» americano, reconociendo la identidad bíblica de la tierra prometida.

«Y vosotros, oh montes de Israel, daréis vuestras ramas, y llevaréis vuestro fruto para mi pueblo Israel» (Ezequiel 36:8)

Ezequiel recibió una de las profecías más sorprendentes de las Escrituras: una revelación donde Dios habla directamente a la tierra misma. «Tú pues, hijo de hombre, profetiza sobre los montes de Israel… Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto el enemigo dijo de vosotros: ¡Ea! también las alturas eternas nos han sido dadas por heredad… Por eso, profetiza sobre la tierra de Israel, y di a los montes y a los collados, a los arroyos y a los valles: Así ha dicho Jehová el Señor» (Ezequiel 36:1-4).

Los «montes de Israel» —término que aparece 17 veces en Ezequiel— son precisamente las tierras altas centrales que hoy se llaman «Judea y Samaria». Son los montes de Hebrón, Belén, Jerusalén, Silo y Siquem. Son los montes donde caminaron Abraham, David y Jesús. Dios prometió profetizar vida sobre estos montes específicos.

Cuando Tennessee declara legalmente que estas tierras se llaman Judea y Samaria, no están haciendo política —están alineándose con la profecía bíblica. Están reconociendo lo que Dios ya había decretado miles de años antes.

La batalla por los nombres (Génesis 2:19-20)

Desde el principio, los nombres han tenido poder. En el Edén, Dios dio a Adán la tarea de nombrar a los animales (Génesis 2:19-20). Cuando Dios quería redefinir un destino, cambiaba el nombre: Abram se convirtió en Abraham, Sarai en Sara, Jacob en Israel. El nombre es identidad, propósito, llamado.

Por esta razón, la batalla espiritual por la tierra de Israel ha incluido siempre una batalla por los nombres. Cuando los romanos destruyeron el Segundo Templo en el 70 d.C. y aplastaron la rebelión de Bar Kojba en el 135 d.C., el emperador Adriano renombró deliberadamente «Judea» como «Palaestina», tomando el nombre de los filisteos —enemigos históricos de Israel— para borrar la identidad judía de la tierra. Fue un acto espiritual antes que político.

Cuando Jordania ocupó Judea y Samaria en 1948, renombró estas regiones como «Cisjordania» por la misma razón: borrar la identidad bíblica. La ONU, los medios internacionales y las escuelas occidentales adoptaron el nombre sin cuestionarlo durante décadas. Lo que Tennessee está haciendo hoy es una reversión profética: restaurar el nombre verdadero que Dios mismo estableció.

«Volveré a edificar el tabernáculo de David» (Amós 9:11-15)

El profeta Amós declaró: «En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado… Y traeré del cautiverio a mi pueblo Israel, y edificarán las ciudades asoladas, y las habitarán; plantarán viñas, y beberán el vino de ellas, y harán huertos, y comerán el fruto de ellos. Pues los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di, ha dicho Jehová Dios tuyo» (Amós 9:11, 14-15).

Jacobo, líder de la iglesia de Jerusalén, citó esta misma profecía en Hechos 15:16-17 como aplicable a los últimos días. La restauración de Israel —no solo política, sino identitaria, lingüística y geográfica— es una señal profética ineludible.

Cada día que pasa, vemos la profecía cumplirse con mayor precisión: judíos regresando desde 100+ naciones, el hebreo antiguo siendo hablado nuevamente como lengua viva, el desierto floreciendo (Isaías 35:1), las ciudades antiguas siendo reconstruidas, y ahora —incluso en Estados Unidos— los nombres bíblicos de la tierra siendo legalmente restaurados.

Hebrón, Siquem y Silo: las tumbas proféticas (Génesis 23)

El texto del proyecto de ley de Tennessee menciona específicamente a Hebrón como «el antiguo lugar de descanso de Abraham y Sara, Isaac y Rebeca, y Jacob y Lea». Esta no es una referencia casual. Hebrón, ubicada en el corazón de Judea, es la segunda ciudad más sagrada del judaísmo después de Jerusalén. Génesis 23 detalla cómo Abraham compró la cueva de Macpela en Hebrón como lugar de sepultura permanente para su familia —estableciendo la primera posesión legal documentada de tierra por parte del pueblo judío.

Intentar renombrar Hebrón como parte de «Cisjordania» es intentar borrar 4,000 años de historia bíblica documentada. Siquem, donde Dios hizo pacto con Abraham (Génesis 12:6-7); Silo, donde habitó el Tabernáculo durante 369 años (Josué 18:1); Betel, donde Jacob tuvo el sueño de la escalera (Génesis 28:10-22) —todos estos lugares sagrados están en lo que el mundo llama «Cisjordania» y lo que la Biblia llama Judea y Samaria.

«Y conocerán las naciones que yo soy Jehová» (Ezequiel 36:23)

Dios declaró a través de Ezequiel: «Y santificaré mi gran nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos» (Ezequiel 36:23).

Cuando un estado estadounidense —Tennessee, situada en el sur de Estados Unidos, fuertemente evangélico— promulga una ley que esencialmente declara «Dios tiene razón sobre estas tierras, y llamaremos a las cosas por su nombre verdadero», estamos viendo una manifestación pública del señorío de Dios sobre las naciones.

No es casualidad que el lenguaje del proyecto de ley invoque explícitamente «los valores judeocristianos» como justificación. Tennessee está haciendo algo más que legislación estatal —está haciendo una declaración teológica al mundo.

«La piedra que desecharon los edificadores» (Salmo 118:22)

Durante décadas, el mundo ha despreciado la conexión bíblica entre el pueblo judío y la tierra de Israel. Las Naciones Unidas han aprobado innumerables resoluciones condenando «los asentamientos en Cisjordania». El Tribunal Internacional de Justicia en La Haya ha declarado ilegales estas comunidades. Los medios de comunicación global hablan consistentemente de «territorios palestinos ocupados».

Pero Dios tiene la última palabra. Salmo 118:22-23 declara: «La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo. De parte de Jehová es esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos». La identidad bíblica de la tierra, despreciada por las naciones, está siendo reivindicada en los últimos días.

«No les dará de su tierra ni aun la holladura de la planta de un pie» (Deuteronomio 2:5)

Cuando Israel atravesaba el desierto hacia la Tierra Prometida, Dios le dio instrucciones específicas sobre los territorios de Edom, Moab y Amón: no debían tomar esas tierras porque Dios se las había dado a los descendientes de Esaú y Lot. Pero con respecto a la tierra prometida a Abraham —incluyendo lo que hoy se llama Judea y Samaria— Dios fue igualmente específico: esta tierra era para los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob.

Deuteronomio 32:8-9 lo establece con claridad: «Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, estableció los límites de los pueblos… Porque la porción de Jehová es su pueblo; Jacob la heredad que le tocó». Dios mismo estableció los límites nacionales, y Su palabra sobre Judea y Samaria es inmutable.

El despertar evangélico en Estados Unidos (Romanos 11:25-26)

Pablo escribió sobre los últimos días: «Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo» (Romanos 11:25-26).

Parte del proceso profético implica que los cristianos gentiles se pongan firmemente del lado del Dios de Israel y de Su pueblo. El aumento de leyes como la de Tennessee y Arkansas revela un remanente evangélico que está despertando al plan profético de Dios. No son simples leyes —son declaraciones espirituales que honran al Dios de Abraham, Isaac y Jacob.

Mientras universidades como Columbia y Harvard se llenan de encampamentos anti-israelíes, y mientras el 80% de los demócratas desarrollan visiones negativas de Israel (según la reciente encuesta de Pew), Tennessee levanta su voz. Este es el patrón bíblico: cuando las masas se apartan, Dios preserva un remanente.

Reflexión final

Lo que ocurre en Tennessee no es solo política local. Es cumplimiento profético en tiempo real. Cuando las Escrituras son honradas en la legislación pública, cuando los nombres bíblicos son legalmente restaurados, cuando las conexiones históricas entre el pueblo judío y la tierra prometida son reafirmadas oficialmente —estamos viendo la mano de Dios moverse en las naciones.

Para el creyente, hay una lección importante: los nombres importan. Cuando hablamos de «Cisjordania», estamos adoptando el lenguaje del mundo que quiere borrar la identidad bíblica. Cuando decimos «Judea y Samaria», estamos hablando el lenguaje de la Biblia y del Dios de Israel.

Dios está llamando a su iglesia a alinear su lenguaje con Su Palabra, no con las narrativas políticas del mundo. Génesis 12:3 permanece eterno: «Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré».

Tennessee ha elegido bendecir. ¿Qué elegirás tú?

«Pedid por la paz de Jerusalén; sean prosperados los que te aman. Sea la paz dentro de tus muros, y el descanso dentro de tus palacios. Por amor de mis hermanos y mis compañeros diré yo: La paz sea contigo. Por amor a la casa de Jehová nuestro Dios buscaré tu bien» (Salmo 122:6-9).

El Rey viene. Los montes de Israel están profetizando. Las naciones están tomando posición. ¿De qué lado estarás tú?

Redacción NDF

Redacción NDF es el equipo editorial de Noticias del Fin, un ministerio cristiano independiente dedicado a cubrir noticias de alcance profético desde una perspectiva bíblica. Nuestro equipo está formado por comunicadores y periodistas cristianos con experiencia en teología bíblica, profecía y periodismo cristiano. Cubrimos eventos relacionados con Israel, el Medio Oriente, la persecución cristiana y el avivamiento mundial. Verificamos nuestras fuentes y nos comprometemos con la objetividad y la responsabilidad editorial en cada publicación.

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