¿Qué es el Arrebatamiento de la iglesia?

El Arrebatamiento de la iglesia es uno de los temas más estudiados de la profecía bíblica y, a la vez, uno de los más esperanzadores para los creyentes. Aunque la palabra «arrebatamiento» no aparece literalmente en la Biblia, el concepto está claramente enseñado en varios pasajes del Nuevo Testamento.
Origen del término «Arrebatamiento»
La palabra proviene del latín rapturo, que significa «llevar», «quitar» o «tomar por la fuerza». A su vez, esta traducción surgió del griego harpazó, utilizado por el apóstol Pablo en 1 Tesalonicenses 4:17 al describir cómo los creyentes serán «arrebatados» en las nubes para encontrarse con el Señor. Aunque el término en español pueda parecer reciente, el concepto fue claramente enseñado por los apóstoles del primer siglo y ha sido objeto de estudio en la teología cristiana desde entonces.
El evento descrito en 1 Tesalonicenses 4
El pasaje principal sobre el Arrebatamiento se encuentra en 1 Tesalonicenses 4:13-18: «Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor». Pablo describe el orden exacto: primero resucitan los creyentes que han muerto, luego los que están vivos son transformados, y juntos son llevados al encuentro con Cristo en el aire.
El «abrir y cerrar de ojos» de 1 Corintios 15
El apóstol amplía la descripción en 1 Corintios 15:50-54: «Os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados». La frase «en un abrir y cerrar de ojos» enfatiza la rapidez sobrenatural del evento. Los cuerpos terrenales de los creyentes serán cambiados instantáneamente por cuerpos glorificados, libres de enfermedad, dolor y muerte.
Cuerpos glorificados
El Arrebatamiento incluye una transformación física profunda. Los creyentes recibirán cuerpos similares al de Cristo después de su resurrección. Pablo lo describe así en Filipenses 3:21: «El cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya». El apóstol Juan complementa: «Cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es» (1 Juan 3:2). Estos cuerpos glorificados serán incorruptibles, inmortales y aptos para la eternidad.
¿Por qué se produce el Arrebatamiento?
El propósito del Arrebatamiento es doble. Primero, librar a la iglesia del tiempo de la Tribulación, conforme a la promesa de 1 Tesalonicenses 5:9: «Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo». Segundo, llevar a los creyentes a las «bodas del Cordero», momento descrito en Apocalipsis 19:7-9, donde la iglesia será presentada gloriosamente al Señor.
¿Cuándo ocurrirá?
Una de las características distintivas del Arrebatamiento es su inminencia. A diferencia de la Segunda Venida, que está precedida por señales específicas, el Arrebatamiento puede ocurrir en cualquier momento. Jesús enseñó: «Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis» (Mateo 24:42, 44). Esta inminencia es una motivación poderosa para vivir cada día con santidad y propósito.
Diferencia con la Segunda Venida
Aunque a veces se confunden, el Arrebatamiento y la Segunda Venida son eventos distintos. En el Arrebatamiento, Cristo viene «en el aire» para llevarse a su iglesia (1 Tes. 4:17). En la Segunda Venida, Cristo regresa visiblemente a la tierra para juzgar a las naciones y establecer su Reino milenial (Apoc. 19:11-16; Zac. 14:4). Entre ambos eventos transcurre la Tribulación, un período de siete años de juicios sobre la tierra.
Tres posturas sobre el momento
La teología cristiana ha desarrollado tres posturas principales sobre el momento del Arrebatamiento. La pretribulacionista sostiene que ocurre antes de la Tribulación. La mesotribulacionista lo ubica en la mitad del período. La postribulacionista lo coloca al final, justo antes de la Segunda Venida. La mayoría de iglesias evangélicas en América Latina sostienen la postura pretribulacionista, basándose en pasajes como Apocalipsis 3:10 y la promesa de ser librados de «la hora de la prueba».
Aplicación práctica
El Arrebatamiento de la iglesia no es una doctrina especulativa, sino un llamado a vivir con expectativa. Pablo concluye su explicación con palabras pastorales: «Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras» (1 Tesalonicenses 4:18). La esperanza del Arrebatamiento debe traducirse en santidad, evangelismo y servicio. Como expresa el apóstol Juan: «Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro» (1 Juan 3:3). Saber que Cristo puede venir en cualquier momento da urgencia y propósito a cada día del creyente.







