EE.UU. presiona a Japón y Corea del Sur por el Estrecho de Ormuz en medio de la tensión global

La crisis en Medio Oriente sigue escalando e involucra ahora a potencias clave de Asia. Estados Unidos ha solicitado a Japón y Corea del Sur el envío de buques militares al estratégico Estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el comercio de petróleo a nivel mundial. El secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo conversaciones telefónicas de alto nivel con sus homólogos en Tokio y Seúl para discutir la posible participación de ambos países en una coalición naval que garantice la seguridad del tráfico marítimo en el Golfo Pérsico.
La solicitud de Washington a sus aliados asiáticos refleja el reconocimiento de que una crisis en el Estrecho de Ormuz afectaría de manera devastadora a las economías de Asia oriental, que son enormemente dependientes del petróleo que transita por esa ruta. Japón importa aproximadamente el 90% de su petróleo, y una proporción significativa de él proviene de los países del Golfo Pérsico. Corea del Sur enfrenta una dependencia similar.
Una guerra que ya no es regional
El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha dejado de ser un asunto exclusivamente regional. Está arrastrando a potencias económicas y militares de los cinco continentes. Cada nación con intereses comerciales en el Golfo Pérsico se ve obligada a tomar posición. Cada economía que depende del petróleo del Medio Oriente debe calcular cómo responder. La interdependencia global, que durante décadas fue celebrada como motor de prosperidad, ahora se revela también como vulnerabilidad estratégica.
Japón y Corea del Sur, dos de las mayores economías del mundo, deben decidir si quieren formar parte de la coalición naval o mantenerse al margen. Una decisión política de esa magnitud no es sencilla. Por un lado, su seguridad energética los obliga a tomar acción. Por otro, una participación militar abierta los expone a represalias iraníes y a las críticas de China, su principal socio comercial. El equilibrio diplomático es delicado.
El factor chino
China observa con especial atención el desarrollo de esta coalición. Pekín mantiene relaciones comerciales y diplomáticas estrechas con Irán, y depende también del petróleo del Golfo. Una participación abierta de Japón y Corea del Sur en una operación liderada por Estados Unidos podría ser interpretada por Pekín como una expansión de la influencia militar occidental en una región donde China busca consolidar presencia propia.
Esta dinámica ilustra cómo el conflicto actual está acelerando la formación de bloques globales contrapuestos. Por un lado, Estados Unidos con sus aliados europeos y asiáticos. Por otro, China, Rusia, Irán y los países que se alinean con esa órbita. La era de un orden mundial unipolar definitivamente ha terminado, y una nueva configuración multipolar está emergiendo con consecuencias que durarán décadas.
El Estrecho de Ormuz: el tendón de Aquiles del comercio mundial
Por el Estrecho de Ormuz pasa cerca del 20% del petróleo mundial y una porción significativa del gas natural licuado. Es una franja de mar de apenas 39 kilómetros en su punto más estrecho, fácilmente bloqueable por minas, drones, misiles antibuque o submarinos. La marina iraní ha simulado decenas de veces la posibilidad de cerrarlo, y aunque el cierre completo sería costoso para Irán mismo, también lo sería para todo el mundo.
Mantener abierta esa ruta requiere una operación coordinada permanente. Buques de guerra de múltiples banderas patrullan la zona, helicópteros de reconocimiento vuelan constantemente, satélites monitorean cada movimiento. Cada incidente —un dron iraní hostigando un petrolero, una mina detectada flotando en aguas internacionales— prueba el sistema y aumenta el costo del seguro marítimo.
Una mirada profética
La Biblia anuncia para los últimos tiempos un mundo profundamente interconectado, donde los problemas de una región afectan instantáneamente al planeta entero. Apocalipsis 18 describe la caída de un sistema económico global donde los reyes de la tierra y los mercaderes lloran porque ya nadie compra sus mercancías. Es una imagen sorprendentemente moderna, aplicable a un escenario donde el cierre de un estrecho de 39 kilómetros podría paralizar la economía mundial.
Apocalipsis 16:12 menciona la preparación de «los reyes del oriente» para una gran batalla cerca del Éufrates, un escenario que coincide geográficamente con el área del actual conflicto. Que las potencias asiáticas se vean ahora obligadas a participar en operaciones militares en el Medio Oriente encaja con notable claridad en el panorama profético general que la Escritura describe para los días previos al regreso de Cristo.
Reflexión final
Mientras los líderes globales coordinan estrategias militares, los creyentes tenemos una orden clara de Jesús: «No os afanéis… mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas» (Mateo 6:31-33). El reordenamiento del mundo no debe llevarnos a la ansiedad sino a la oración, a la vigilancia y al testimonio fiel del Evangelio. Como dijo el apóstol Pablo: «Estad firmes, constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano» (1 Corintios 15:58).









