Escapó del hambre en Corea del Norte… pero regresó para predicar a Cristo

La historia de Joo Min es un testimonio impactante de fe que está conmoviendo a muchos creyentes alrededor del mundo.
Ella creció en Corea del Norte, uno de los países más cerrados del planeta, donde las personas son obligadas a rendir culto al régimen y donde millones han sufrido pobreza extrema y hambre.
En medio de esa realidad, su familia vivía rodeada de escasez y dificultades. Desesperada por sobrevivir, Joo Min tomó una decisión arriesgada: cruzar el río Tumen hacia China, escapando de su país en busca de algo tan simple como comida.
No buscaba a Dios…
Solo buscaba un pedazo de pan para seguir viviendo.
Pero al llegar a China ocurrió algo inesperado.
Allí conoció a misioneros cristianos que la ayudaron y le mostraron el mensaje del Evangelio. A través de ellos escuchó por primera vez acerca de Jesucristo.
Con el tiempo decidió entregar su vida a Cristo y bautizarse, comenzando un proceso de sanidad después de años de dolor.
Sin embargo, cuando su vida finalmente parecía segura y libre, Joo Min tomó una decisión que sorprendió a muchos.
Sintió el llamado de regresar a Corea del Norte.
Esta vez no volvió por necesidad ni por hambre, sino por amor a quienes aún viven en la oscuridad espiritual. Según reportes de ministerios cristianos, regresó voluntariamente para ayudar a fortalecer una iglesia subterránea dentro del país.
En Corea del Norte, tener una Biblia o reunirse para orar puede significar detención, campos de trabajo forzado o incluso la muerte.
Aun así, muchos creyentes continúan practicando su fe en secreto.
La historia de Joo Min recuerda que, en algunas partes del mundo, seguir a Cristo puede costar la libertad o incluso la vida.
📖 “Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.”
— Mateo 5:10
🙏 Oremos por los cristianos perseguidos en Corea del Norte.
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