
Maryam Rostampour y Marziyeh Amirizadeh fueron arrestadas tras distribuir miles de Nuevos Testamentos en su país. Su historia desató presión internacional y reavivó el debate sobre la persecución religiosa.
En Irán, donde abandonar el islam puede implicar graves consecuencias legales, dos jóvenes cristianas —Maryam Rostampour y Marziyeh Amirizadeh— fueron arrestadas en 2009 tras ser acusadas de distribuir miles de copias del Nuevo Testamento en persa.
Ambas, nacidas en familias musulmanas, experimentaron una conversión al cristianismo a comienzos de los años 2000. Tras conocerse durante su formación teológica en Turquía, decidieron regresar a su país con el objetivo de compartir el Evangelio, a pesar del riesgo que esto implicaba.
Evangelismo en un entorno hostil
Ya en territorio iraní, las jóvenes desarrollaron una intensa labor evangelística. Según sus propios testimonios, distribuyeron alrededor de 20.000 Nuevos Testamentos en distintos espacios públicos, además de participar en la creación de iglesias domésticas, dirigidas especialmente a jóvenes y mujeres en situaciones vulnerables.
Su propósito, han explicado, era facilitar el acceso a la Biblia en idioma persa y promover una experiencia personal de fe cristiana entre la población.
Arresto y acusaciones
Las autoridades descubrieron sus actividades en 2009, lo que llevó a su detención y posterior interrogatorio. Fueron acusadas de apostasía, evangelización de musulmanes y de realizar acciones consideradas contrarias a la seguridad del Estado.
Tras su arresto, fueron trasladadas a la prisión de Evin, una de las cárceles más conocidas del país, donde permanecieron cerca de nueve meses bajo custodia.
Durante ese tiempo, enfrentaron presiones constantes para renunciar a su fe a cambio de su liberación, algo que rechazaron en reiteradas ocasiones, según han relatado posteriormente.
Reacción internacional
El caso trascendió las fronteras iraníes y generó preocupación en organizaciones de derechos humanos, iglesias y gobiernos de distintos países, que iniciaron campañas de presión y llamados públicos en favor de su liberación.
La situación de ambas mujeres se convirtió en un símbolo de la persecución religiosa en Irán, en medio de críticas sobre el tratamiento legal de las conversiones religiosas en el país.
Liberación y exilio
Finalmente, tras varios meses de detención y en medio de la presión internacional, Rostampour y Amirizadeh fueron liberadas en 2009 y posteriormente absueltas de los cargos.
Ambas lograron salir de Irán y establecerse en Estados Unidos, desde donde continúan compartiendo su experiencia y denunciando la situación de los cristianos en su país de origen. Su historia fue recogida en el libro Cautivas en Irán, donde narran los detalles de su encarcelamiento y su fe durante ese proceso.
El caso de estas dos mujeres sigue siendo citado como un ejemplo de las tensiones existentes entre libertad religiosa y legislación estatal en determinados países, así como del impacto que puede tener la presión internacional en situaciones de este tipo.









