
Una iniciativa liderada por una mujer cristiana está llevando el mensaje bíblico a una comunidad históricamente marginada, a través de videos en lenguaje de señas.
En Cuba, un proyecto de traducción bíblica está abriendo nuevas puertas para la evangelización de personas sordas, una población que por años ha tenido acceso limitado al mensaje cristiano.
La iniciativa cuenta con la participación de Yaily Valdés, quien llegó al proyecto sin experiencia previa con la comunidad sorda, pero que hoy lidera uno de los esfuerzos más importantes en este campo.
De lo inesperado a una misión de vida
Valdés, con formación en derecho y experiencia en comunicación, comenzó colaborando con la Sociedad Bíblica Cubana como apoyo legal. Con el tiempo, fue invitada a integrarse al equipo de traducción.
“Al principio me sentí fuera de lugar, pero Dios me trajo aquí”, relató en declaraciones recogidas por Adventist News.
Lo que inició como un apoyo profesional se transformó en una vocación, llevándola a aprender el lenguaje de señas cubano y a involucrarse profundamente en el servicio a esta comunidad.
Una Biblia en formato visual
A diferencia de las versiones tradicionales, la Biblia en lengua de señas no se presenta en texto escrito, sino en formato audiovisual. Cada pasaje es cuidadosamente estudiado y luego interpretado mediante signos.
“No se trata solo de traducir palabras, sino de transmitir el significado”, explicó Valdés.
El desafío es mayor debido a que muchas personas sordas en Cuba tienen un acceso limitado al idioma español, lo que requiere una explicación más detallada de los conceptos bíblicos.
Trabajo en equipo y avance del proyecto
El equipo de traducción está compuesto por personas oyentes y sordas, quienes trabajan de manera conjunta para asegurar que el mensaje sea fiel a las Escrituras y comprensible dentro del contexto cultural.
Uno de los logros alcanzados ha sido la finalización del Evangelio de Lucas, desarrollado en más de 100 videos que ya circulan en iglesias y plataformas digitales.
Un llamado a incluir a la comunidad sorda
Según datos compartidos por el proyecto, en Cuba hay más de 57.000 personas sordas, y solo una pequeña parte ha tenido acceso al Evangelio.
Valdés también ha impulsado la capacitación dentro de las iglesias, destacando la necesidad de crear espacios inclusivos.
“¿Qué sentido tiene invitarlos si nadie puede interpretar?”, cuestionó.
Además, ha señalado regiones como Guantánamo y Holguín donde aún existen comunidades sin acceso a este tipo de recursos.
“Nací para esto”
Para Valdés, este trabajo trasciende lo técnico y se convierte en una misión espiritual.
“Mi pasión es llevar la Biblia a la comunidad sorda. Nací para esto”, afirmó, destacando que su objetivo es ver más personas sordas conociendo el mensaje cristiano.
El proyecto refleja cómo la tecnología y el compromiso social pueden abrir caminos para que comunidades históricamente excluidas accedan a contenidos espirituales, marcando un paso importante hacia una mayor inclusión dentro del ámbito religioso.









