Tennessee declara el “Mes de la Familia” en lugar del Mes del Orgullo

El gobernador Bill Lee firma una resolución histórica que honra el diseño original de Dios para la familia en un momento donde la civilización occidental se aleja vertiginosamente de los fundamentos bíblicos.
El gobernador de Tennessee, Bill Lee, firmó una resolución que declara junio como Mes de la Familia Nuclear. Esta medida busca destacar la importancia de la unidad familiar en el estado. La acción llega en un momento en que muchos observan cambios profundos en la sociedad estadounidense.
La Resolución Conjunta de la Cámara de Representantes n.º 182 fue aprobada por la Cámara en abril de 2025 y por el Senado el mes pasado. El gobernador republicano la firmó el 9 de abril. En el texto se describe la familia nuclear como «formada por un marido, una mujer y sus hijos biológicos, adoptados o acogidos».
La resolución afirma que «la familia nuclear está siendo atacada en nuestro querido estado y en nuestra nación». Por eso, agrega que es responsabilidad de todos «promover, proteger y apoyar los valores que ayudan a Tennessee». Con esta declaración, el estado busca fortalecer las estructuras familiares tradicionales.
La firma ocurre pocos días después de que volviera a ondear la bandera del orgullo en el Monumento Nacional de Stonewall, en Nueva York. La resolución se presenta como una alternativa al habitual Mes del Orgullo LGBTQ.
Grupos de defensa LGBTQ han expresado su desacuerdo. Un representante de GLAAD indicó que «las familias más sólidas se basan en el amor, no en definiciones legales». La resolución no modifica leyes existentes, pero marca una posición oficial del estado. Muchos en Tennessee valoran este gesto de apoyo a la familia tradicional.
«Varón y hembra los creó» (Génesis 1:27)
Desde el principio, Dios estableció el diseño inmutable para la familia. «Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó» (Génesis 1:27). Dos versículos más adelante viene el primer mandamiento divino: «Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra» (Génesis 1:28). La familia no fue invención humana ni construcción social; fue diseño divino desde el Edén.
Jesús confirmó este orden: «¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?» (Mateo 19:4-5). Lo que Tennessee declara legalmente, Dios lo estableció proféticamente: la familia es un marido, una mujer y sus hijos. Ninguna legislación humana puede redefinir lo que el Creador determinó.
«Llamarán a lo malo bueno» (Isaías 5:20)
Isaías profetizó hace 2,700 años sobre los últimos días: «¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz!» (Isaías 5:20). Vivimos exactamente en ese tiempo profético. Lo que hace una generación se consideraba universalmente como familia natural, hoy requiere defensa legal. Lo que era normal, ahora es contracultural.
El hecho mismo de que un estado tenga que declarar oficialmente «Mes de la Familia Nuclear» revela cuán profunda ha sido la inversión moral. Estamos en la era donde el sentido común bíblico se ha convertido en declaración política. La familia tradicional ya no es el punto de partida asumido; es la posición minoritaria que necesita proclamarse.
«Sin afecto natural» (2 Timoteo 3:3)
Pablo profetizó sobre los postreros días: «En los postreros días vendrán tiempos peligrosos… habrá hombres amadores de sí mismos… sin afecto natural» (2 Timoteo 3:1-3). La frase griega «astorgoi» describe precisamente la ausencia del afecto familiar natural.
Vivimos esa profecía. Niños criados sin padre o sin madre como norma cultural. Bebés tratados como accesorios ideológicos. Hogares redefinidos para complacer identidades adultas en lugar de proteger a los más vulnerables. Tennessee está nadando contra esa corriente profética, levantando una voz que afirma lo que Dios estableció desde el principio.
«Los hijos son herencia de Jehová» (Salmo 127:3)
El Salmo 127:3 declara: «He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre». Los hijos no son propiedad del Estado, de ideologías o de parejas que los adquieren como accesorios. Son herencia del Señor, confiados a sus padres biológicos (o adoptivos responsables) como mayordomos del diseño divino.
Proverbios 22:6 añade: «Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él». El mejor entorno para que un niño florezca —según la ciencia, la historia y las Escrituras— es un hogar con padre y madre comprometidos en amor. Esta verdad no es opresiva; es protectora.
«Maldito el que cambia los linderos» (Deuteronomio 27:17)
La ley de Dios pronunciaba maldición sobre quienes movían los linderos antiguos establecidos por los padres. «Maldito el que redujere el límite de su prójimo. Y dirá todo el pueblo: Amén» (Deuteronomio 27:17). En sentido espiritual, los linderos morales son aún más sagrados. Redefinir la familia es mover linderos eternos establecidos por el Creador mismo.
Estados Unidos fue fundado por hombres que entendían esto. Los pilares de la civilización occidental —matrimonio, familia, propiedad, libertad religiosa— se construyeron sobre los linderos bíblicos. Cuando una cultura destruye esos linderos, no avanza; se desmorona. Tennessee está intentando restaurar lo que generaciones anteriores recibieron como regalo divino.
Reflexión final
Hermanos, la resolución de Tennessee es más que un gesto político. Es una declaración espiritual en una era donde la familia tradicional es sistemáticamente atacada. Estamos viendo el cumplimiento de profecías bíblicas sobre los últimos días, donde lo que Dios llamó bueno, el mundo llama opresivo.
Pero Dios siempre preserva un remanente. Como en tiempos de Elías, cuando el profeta creía estar solo, Dios respondió: «Me he dejado siete mil en Israel, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal» (1 Reyes 19:18). Tennessee es parte de ese remanente estatal que se niega a doblar la rodilla ante los ídolos culturales modernos.
Oremos por el gobernador Bill Lee y por los legisladores que aprobaron esta resolución. Oremos por las familias que luchan por vivir el diseño de Dios en medio de una cultura hostil. Oremos por los niños que merecen crecer en el entorno que el Creador diseñó para ellos.
«Edifíquese la casa sobre la roca» (Mateo 7:24-25). La roca es la Palabra de Dios. La familia construida según Su diseño resistirá los vientos y lluvias de la tribulación venidera. Las familias edificadas sobre ideologías cambiantes colapsarán.
El Rey viene. Defendamos el diseño de Dios para la familia mientras aún hay tiempo.









