Anciana agredida mientras evangelizaba con himnos en Río: «Confío en la justicia de Dios»

Fátima Candeias, evangelista conocida por cantar himnos en las calles, fue golpeada brutalmente por un hombre que se molestó con sus alabanzas. Su testimonio de fe revela el cumplimiento de las profecías sobre persecución en los últimos tiempos.
Una anciana conocida por evangelizar cantando alabanzas en Río de Janeiro fue agredida por un hombre que interrumpió su actuación y la golpeó en la cara. Fátima Candeias sufrió daños permanentes en un ojo y necesitó tratamiento hospitalario tras ser agredida frente a un supermercado en la plaza Catete.
El agresor, identificado como Obed da Silva Inácio, de 57 años, se molestó por los himnos que ella cantaba y llamó a la Guardia Municipal. Tras una discusión, golpeó a la anciana. «Cuando le dije que sabía que él había sido quien llamó a la policía, me dio un puñetazo en el ojo», relató Fátima. Obed fue llevado a la comisaría, donde se registró el caso como agresión.
En redes sociales, Fátima compartió: «Ustedes que quieren servir a Dios, ¿están preparados? Pues bien, aquí ven mi rostro, lo que sucedió. Pero el apóstol Pablo dice que para mí vivir es Cristo, y para mí morir es ganancia. No moriría, ni moriré, por un puñetazo en el ojo. Jesús dijo: ‘Serán asesinados, perseguidos y odiados por el mundo’. ¿Están preparados?».
Finalmente añadió: «Debemos confiar en la justicia de Dios, porque la justicia humana a menudo es imperfecta y no podemos tomar la justicia por nuestra mano».
«Para mí el vivir es Cristo» (Filipenses 1:21)
Pablo escribió: «Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia» (Filipenses 1:21). Fátima Candeias, con un ojo dañado permanentemente, citó este versículo. Esa es la fe de los últimos tiempos: no la de cristianos cómodos, sino la de siervos que permanecen fieles incluso después del puñetazo.
«Seréis aborrecidos» (Mateo 24:9)
Jesús profetizó: «Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre» (Mateo 24:9). Los himnos de Fátima no eran ruido; eran proclamación del nombre de Jesús. Y ese nombre, en los últimos tiempos, provocará reacciones violentas incluso en naciones tradicionalmente cristianas como Brasil.
«El amor de muchos se enfriará» (Mateo 24:12)
Jesús profetizó: «Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará» (Mateo 24:12). Un hombre adulto golpeando a una anciana por cantar himnos es ausencia total de afecto natural. Fátima misma lo dijo con claridad profética: «Ya no hay amor ni respeto por los ancianos. Desde un punto de vista espiritual, entiendo que empeorará, porque Jesús regresará».
«Bienaventurados los que padecen persecución» (Mateo 5:10-12)
Jesús declaró: «Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos» (Mateo 5:11-12). Cada gota de sangre derramada por Cristo, cada humillación sufrida por el evangelio, tiene recompensa eterna.
«Mía es la venganza» (Romanos 12:19)
Pablo escribió: «No os venguéis vosotros mismos… porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor» (Romanos 12:19). Fátima reflejó esta verdad: «Debemos confiar en la justicia de Dios». Esta es la actitud cristiana madura: no odiar al agresor, sino confiar en que Dios juzga con justicia perfecta.
Reflexión final
Hermanos, la pregunta que Fátima planteó desde su rostro golpeado es urgente: «¿Están preparados?» No basta con asistir a cultos. La fe cristiana auténtica requiere disposición para sufrir por el nombre de Cristo.
Muchos cristianos nunca han enfrentado persecución real. Creemos que el cristianismo es cómodo. Pero las Escrituras profetizan que en los últimos tiempos, la hostilidad contra los creyentes aumentará incluso en naciones tradicionalmente cristianas.
Oremos por Fátima Candeias y su recuperación. Oremos por Obed, el agresor, para que se arrepienta. Oremos por valentía para seguir cantando himnos y compartiendo el evangelio, aunque nos cueste un ojo, una reputación, o incluso la vida.
«El que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí» (Mateo 10:38).
El Rey viene. La persecución aumenta. Los fieles permanecen.









