
Miles se congregarán en junio a pocos kilómetros del lugar donde cayó fuego del cielo hace 4,000 años. El festival «Pride Land» junto al Mar Muerto provoca indignación mundial y reaviva las advertencias proféticas sobre el juicio divino sobre las naciones apóstatas.
La iniciativa fue anunciada por la cuenta oficial de Israel en X, que presentó «Pride Land» como el mayor festival LGBTQ+ realizado hasta ahora en Medio Oriente y confirmó que se celebrará durante cuatro días en junio cerca del Mar Muerto.
Según la publicación citada por The Christian Post, el evento se desarrollará del 1 al 4 de junio y transformará la zona desértica cercana al Mar Muerto en una ciudad activa las 24 horas. El proyecto contempla 15 hoteles, instalaciones de playa y una arena central de espectáculos con entretenimiento continuo y participación de artistas israelíes reconocidos. La organización también planea áreas familiares con actividades para niños y talleres dirigidos a las familias.
Aaron Cohen, principal productor e impulsor del festival, aseguró que la magnitud del evento no tiene precedentes y afirmó que se trata de «la cosa más grande que hemos hecho aquí». Cohen explicó que los organizadores decidieron invertir millones, alquilar hoteles completos durante cuatro días y construir una ciudad desde cero en medio del desierto.
La promoción oficial del festival provocó una rápida reacción en redes sociales. Parte de las críticas surgieron porque varios usuarios recordaron que la región sur del Mar Muerto ha sido asociada tradicionalmente con Sodoma y Gomorra, las ciudades mencionadas en Génesis 19 como escenario de juicio divino.
Entre quienes reaccionaron estuvo el sacerdote ortodoxo Michael Lillie, quien cuestionó el lugar elegido con la frase: «¿Por qué aquí? Se están burlando de Dios». También se sumaron comentarios del analista libertario Josie Glabach, del comunicador católico Jack Posobiec, del presentador Auron MacIntyre y del evangelista Sean Feucht, todos citados por el reporte por expresar rechazo al evento y a su simbolismo.
«Como Sodoma y Gomorra, puestas por ejemplo» (Judas 1:7)
Judas escribió: «Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno» (Judas 1:7). Dios estableció a Sodoma y Gomorra como advertencia eterna para todas las generaciones.
Que un festival LGBTQ se celebre precisamente junto al Mar Muerto —la región donde cayó fuego y azufre del cielo hace aproximadamente 4,000 años— es un nivel de provocación espiritual sin precedentes. No es coincidencia; es desafío directo. Dios no es burlado (Gálatas 6:7).
«No te harán impuras» (Levítico 18:22-28)
Dios advirtió específicamente al pueblo de Israel: «No te echarás con varón como con mujer; es abominación… En ninguna de estas cosas os amancillaréis; pues en todas estas cosas se han corrompido las naciones que yo echo de delante de vosotros, y la tierra fue contaminada» (Levítico 18:22, 24-25).
Dios advirtió que la tierra misma «vomitaría» a sus habitantes si practicaban estas abominaciones. Este es un mensaje directo: incluso la tierra de Israel —la tierra del pacto— no está exenta del juicio cuando sus habitantes se rebelan contra el diseño divino.
«Como en los días de Lot» (Lucas 17:28-30)
Jesús profetizó sobre los últimos días: «Asimismo como sucedió en los días de Lot… mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste» (Lucas 17:28-30).
Jesús escogió específicamente Sodoma como paralelo profético de los últimos tiempos. No mencionó cualquier ciudad destruida. Eligió Sodoma porque el pecado característico de esa ciudad —la inversión sexual celebrada públicamente— caracterizaría a la generación del regreso de Cristo. Lo que vemos en «Pride Land» es precisamente ese cumplimiento profético.
«Llamarán a lo malo bueno» (Isaías 5:20)
Isaías profetizó hace 2,700 años: «¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz!» (Isaías 5:20). Un festival que celebra abiertamente lo que Dios llama abominación, en el lugar mismo del juicio divino histórico, con áreas familiares donde se expondrá a niños a ideologías anti-bíblicas, es la inversión moral perfecta que Isaías anticipó.
La frase del productor —»la cosa más grande que hemos hecho aquí»— es escalofriante. «Hicimos algo grande» junto al lugar donde Dios hizo el juicio más dramático del Antiguo Testamento. La arrogancia humana no tiene límites en los últimos tiempos.
«Israel endurecido en parte» (Romanos 11:25)
Pablo escribió: «Que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles» (Romanos 11:25). Israel es el pueblo del pacto, pero nacionalmente continúa en endurecimiento espiritual hasta el reconocimiento final de su Mesías.
Este festival es manifestación dolorosa de ese endurecimiento. La misma cuenta oficial del Estado de Israel promueve el evento. No es un grupo marginal dentro de Israel; es la nación oficial permitiendo —e incluso celebrando— lo que la Torá explícitamente condena. Sin embargo, Dios mantiene Su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. El juicio sobre estas prácticas no anula las promesas a Israel.
Reflexión final
Hermanos, el festival «Pride Land» junto al Mar Muerto es profundamente significativo proféticamente. Dios permite que los seres humanos expongan visualmente el estado de sus corazones. Celebrar la abominación en el lugar del juicio bíblico más conocido es confesión pública de rebelión colectiva contra el diseño divino.
Esto también nos recuerda algo importante: ser «pro-Israel» bíblicamente no significa apoyar cada decisión del Estado moderno de Israel. Amamos al pueblo judío. Oramos por la salvación de Israel. Apoyamos el derecho del Estado a existir y defenderse. Pero cuando Israel —como cualquier nación— se rebela contra Dios, los creyentes debemos señalarlo con amor pero con firmeza.
Como Abraham intercedió por Sodoma buscando que Dios perdonara si había diez justos (Génesis 18:32), intercedamos por Israel y por el mundo entero. Pidamos que este festival sea detenido, que los participantes encuentren a Cristo, que los líderes reconozcan su error.
El juicio cayó sobre Sodoma una sola vez, pero el juicio final viene sobre todas las naciones que rechazan el diseño divino. «Como Sodoma y Gomorra… sufriendo el castigo del fuego eterno» (Judas 1:7). Que este testimonio profético nos motive a proclamar el evangelio con más urgencia.
«Porque los que tal hacen son dignos de muerte; no sólo los que las hacen, sino también los que se complacen con los que las hacen» (Romanos 1:32).
«Y como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre» (Lucas 17:26).
El Rey viene. Las señales se multiplican. El juicio se acerca.









