Brasil: niño con síndrome de Down conmueve al insistir en ir a la iglesia de noche para adorar

El pequeño, de apenas seis años, logró que un pastor abriera el templo fuera de horario para un momento espontáneo de alabanza.
Un niño de seis años con síndrome de Down ha conmovido a miles de personas en Brasil tras protagonizar un emotivo momento de fe al insistir en ir a la iglesia fuera del horario habitual para adorar a Dios.
El hecho ocurrió en Nova Guataporanga, en el estado de São Paulo, cuando Lucas comenzó a llorar en su casa y se negó a ponerse el pijama, insistiendo en que quería ir al templo, a pesar de haber asistido al culto el día anterior.
Un deseo que no pudo esperar
Su padre, Juarez Amorim, empresario y escritor, decidió llevarlo hasta la iglesia para mostrarle que estaba cerrada. Mientras se dirigía al lugar, grabó el momento y explicó la situación.
“Estoy aquí con Lucas. Fuimos al culto ayer, pero ahora él quiere ir a la iglesia… suelo decir que en casa el más creyente es Lucas, el único que llora para ir a la iglesia”, relató.
Un gesto que conmovió al pastor
Al llegar, el padre contactó al pastor José Cilvaney da Silva, quien se sensibilizó profundamente con la situación y decidió abrir el templo exclusivamente para ellos.
“Pedimos al pastor que abriera la iglesia para cantar una alabanza”, explicó Juarez.
Dentro del templo, padre e hijo vivieron un momento íntimo de adoración. Lucas se levantó, extendió sus manos y comenzó a alabar con profunda emoción.
Una fe que impacta
El momento no terminó fácilmente. Tras el tiempo de oración, el niño volvió a llorar, esta vez porque no quería salir del lugar.
Según su padre, Lucas muestra una sensibilidad especial hacia lo espiritual. “Es muy sensible a la presencia del Espíritu Santo”, afirmó.
El pequeño participa activamente en los momentos de alabanza, ora por otras personas y transmite, a su manera, un mensaje de fe que ha impactado a quienes conocen su historia.
Un mensaje que trasciende
Para Juarez, la vida con sus hijos Lucas y Samuel es una bendición. “Fue mi oración. Todos los días dentro de mi casa tengo a Dios y oigo al Señor a través de mis hijos”, expresó con gratitud.
El testimonio del niño ha sido interpretado por muchos como un recordatorio del valor de una fe sincera y sencilla.
Como señala el Evangelio de Evangelio de Mateo (18:3):
“De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos”.
